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Quiero mejorar mi alimentación, pero no sé por dónde o cómo empezar.

  • Foto del escritor: Dra. Laura Sánchez
    Dra. Laura Sánchez
  • 14 jul 2020
  • 5 Min. de lectura


-PARTE I- 


¡Me encanta que estés acá!, y si estas leyendo esto, probablemente has empezado este año con la firme intención de transformar tu vida y mejorar tu salud. Si estás leyendo este blog por pura curiosidad, ¡Te invito de todo corazón!, a que aproveches las herramientas e información que te comparto y que permitas que la semilla de la alimentación consciente llegue a ti y florezca.


Para que puedas empezar a mejorar tu alimentación, te contaré en III partes por donde empezar y cómo hacerlo, de una manera práctica y fácil.


Yo también viví esa transición, de manera personal te cuento que durante toda mi vida he padecido de dermatitis atópica. Tengo recuerdos de episodios críticos durante mi infancia y la reactivación de la piquiña y de las placas durante mi adolescencia y adultez. Eran episodios difíciles, no quería usar más corticoides, ni antihistamínicos, porque intuitivamente sabía y sentía que algo estaba pasando conmigo y lo estaba ignorando, que algo en mí desencadenaba esta reacción alérgica y no quería padecerlo durante TODA LA VIDA, cómo mi inmunólogo me decía que sería.


Entonces empecé a incorporar poco a poco mejores hábitos de alimentación, estudie sobre el tema, me informe y lo puse en práctica a mi ritmo. Pero sobretodo entre en contacto con mi enfermedad, le pregunté: ¿Qué me quieres mostrar? ¿A qué estamos reaccionando?… Y descubrí muchas cosas; situaciones emocionales no gestionadas basadas en creencias limitantes, reacción al estrés, preocupación, etc. Descubrimientos que han sido grandes maestros en mi vida.


Por supuesto, deje los alimentos procesados, los embutidos, los lácteos, el azúcar añadido; todo aquello pro inflamatorio. Aumente considerablemente el consumo de vegetales, verduras, nueces, semillas y grasas saludables, y fui MUY consciente de lo que introducía en mi cuerpo. El resultado ha sido increíble, te digo que hace mucho tiempo no me sentía TAN bien, con energía al cien, amo y disfruto cocinar, y compartir ese espacio con la que gente que amo. Mi piel ha sanado y mi intestino se ha fortalecido. Por experiencia propia te digo, que no hay mejor regalo que puedas recibir, que el de sanarTE y cuidarTE.


Cómo todo en la vida, cuando decidimos mejorar o cambiar algo de una manera que sea más beneficiosa para nosotros, hay algo detrás de ello… algún descubrimiento o alguna intención. Es importante reconocerla y sintonizarnos con ella, para que esa sea la fuerza y el motor que nos permitirá sostener el nuevo accionar que debemos mantener durante algún tiempo, hasta que hayamos incorporado en nuestra vida ese ‘‘nuevo y mejor hábito’’.


Así que, lo primero, es que te tomes un momento para preguntarte y responderte: ¿Por qué quiero mejorar mi alimentación?  ¿Estoy cansad@ de mi enfermedad?  ¿Me siento mal?  ¿Quiero rendir más en mi día a día?  ¿Me he inspirado en los cambios que otra persona ha vivido a raíz de mejorar su alimentación, y yo también lo quiero?


Sea cual sea la respuesta, ésta te permitirá notar y darte cuenta de la relación que tienes con la comida, su importancia y PODER para ti.


Quiero entonces, hablarte y ampliar tu perspectiva, sobre lo que la comida representa y aporta, porque es fundamental para entender su poder como determinante de salud en nuestras vidas.


En realidad, la comida NO es sólo lo que metemos en nuestra boca, masticamos y deglutimos para no morir, es MUCHÍSIMO más*…. ES…


⇒ Fuente de energía

⇒ Es información

⇒ Es un vehículo de conexión

⇒ Es MEDICINA


A través de la comida que ingerimos, nuestro cuerpo puede llevar a cabo procesos celulares que resultan en la producción de proteínas, cicatrización, reparación, inclusive reacciones de desintoxicación y eliminación. Todo eso gracias a las moléculas de energía, llamadas ‘‘ATP’’, que producen las células siendo la comida el precursor. Debido a las calorías que cada alimento posee es posible producir mayor o menor cantidad de energía, sin embargo, La CALIDAD de esa energía SÍ IMPORTA, ¡No comas calorías vacías! Pero sobretodo, DEJA DE CONTAR CALORÍAS.


Gracias a esa ENERGÍA, molecularmente hablando, una célula cumple sus funciones y se mantiene viva, para que TODAS en conjunto nos permitan adaptarnos al medio ambiente y seguir habitando este planeta.


Los maestros de la Medicina Tradicional China, hace mucho tiempo ya sabían esto e incluían en los planes de tratamiento una alimentación balanceada, ya que para mantener el Chi o energía vital es FUNDAMENTAL la alimentación, asociado a la respiración y la gestión adecuada de emociones.


La calidad de los alimentos que ingerimos determina la calidad y el volumen de nuestro Chi.


Lo que ingerimos se descomponen en nuestro cuerpo en partes mucho más pequeñas, que resultan ser señales y moléculas de información para las células. De ahí que los fitonutrientes de ciertos alimentos como la cúrcuma o la piña tengan efecto antiinflamatorio.


Pero sí consumimos alimentos altamente inflamatorios como la comida procesada o comida rápida, que contienen conservantes, edulcorantes, colorantes, sabores artificiales, etc. pues las consecuentes reacciones que estamos favoreciendo en nuestro cuerpo serán poco beneficiosas.


Así que, lo que consumimos puede generar reacciones en cadena de información saludable o de enfermedad.


La comida nos conecta♥, logra reunir a una comunidad, nos sienta en familia alrededor de una mesa, nos da un espacio de conexión con los demás, pero inclusive con nosotros mismos… ¿Eres de las personas que cuando esta con miedo, ansios@ o preocupad@ siente la necesidad inminente de correr a la alacena y devorar ese paquete de ‘’chucherias’’, de chocolates o de galletas? La comida puede ser un puente de conexión a las emociones que no vemos ni enfrentamos, sólo sí estamos atentos y cuestionamos que hay detrás de esas ‘‘NECESIDADES’’ o antojos.


El poder de alimentarnos conscientemente, cocinar alegre, feliz y rico es MUY nutritivo. Estar en la cocina preparando lo que vamos a comer, trabaja el valor de aumentar la creatividad y el control sobre lo que introducimos en nuestro cuerpo.


Por último, no hay nada más medicinal que comer COMIDA REAL, comida con energía como nosotros, seres vivos que crecen – viven – mueren, comida que proviene de la tierra.

Cuando comemos alimentos llenos de vida, nosotros ganamos energía. Hipócrates, padre de la medicina, solía decir ‘‘que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento’’.  Las enfermedades crónicas están relacionadas con alimentación deficiente y estilo de vida poco saludable durante muchos años, donde, además, predomina el estrés, la falta de sueño, el sedentarismo y un sinnúmero de hábitos perjudiciales.


Enfócate en el resultado que deseas; en cómo deseas impactar positivamente y mejorar tu vida. Nuestros hábitos y tendencias NO SON nuestro destino, tenemos el poder de crear nuevos patrones y de incorporar nuevos hábitos que nos permitan estar mejor SIEMPRE.


¡Espero que esta lectura te encuentre muy bien! ♥

**No te pierdas las otras dos entregas sobre este tema ;)**

* Introduction to Functional Nutrition: Clinical Solutions for Adressing the Underlying Causes of Disease. The Institute for Functional Medicine.
 
 
 

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